LEYENDA Y ORIGENES DE LA RAZA.

 

 

 

 

LEYENDA Y ORÍGENES DE LA RAZA 

El mastín del Tíbet es una raza rodeada  por un halo legendario forjado a través de los siglos. Esta leyenda, en occidente, se empieza a crear ya en la Grecia clásica donde el gran Aristóteles mencionaba la existencia de unos animales feroces orientales como fruto de la unión de perros y tigres.

Posteriormente fueron llegando a Europa las crónicas de los viajeros y misioneros que daban su particular visión del mito.

Marco Polo en su obra “el millón”, los describe tan grandes como un asno.

Una famosa pintura realizada por el misionero jesuita Giuseppe Castiglione, alrededor de 1750, nos muestra a unos de estos canes, propiedad del emperador chino Gianlong.

Los exploradores ingleses del siglo XIX trajeron incluso algunos especimenes a Europa que terminaron expuestos como fieras en el zoo de Londres. 
 
De forma común, en la literatura cinófila suele citarse al mastín tibetano como antepasado de todos los molosos, o al menos de los perros de montaña. Esta teoría deriva probablemente de las numerosas citas de autores antiguos, así como de algunas características primordiales de la raza, como por ejemplo, el único ciclo reproductivo anual de las hembras del tibetano (característica propia del antepasado selvático, el lobo).  En realidad, tal vez se debería hablar de un perro que ha mantenido, gracias al aislamiento geográfico del altiplano tibetano, algunas características típicas del moloso original.

El origen de éste último sería mejor buscarlo en Asia Menor, entre Turquía y Armenia, donde el naciente pastoreo había evidenciado la necesidad de seleccionar un gran perro defensor del rebaño. 
Desde allí, los pastores custodios se extendieron, junto con los rebaños que eran llamados a defender, en todas las direcciones, mezclándose con otros perros, adaptándose a las características geográficas, climáticas y culturales, y dando origen a una multitud de razas, los llamados “perros de montaña”: Asia central, Pastor del Cáucaso, Mastín Español, Mastín del Pirineo, etc…

Con la propagación hacía oriente, se originaron numerosas cepas locales, entre Nepal y Bhután, entre las laderas indias del Himalaya y las estepas mongólicas. Todos estos perros comparten una cierta tipología caracterial (fuerte, dominante, territorial y de protección hacia la familia humana), pero con variantes morfológicas debido a la diversidad de las condiciones climáticas y del territorio. 

 
La relativamente reciente selección europea, que dio lugar al reconocimiento oficial de la raza Tibetan Mastiff por la FCI, tuvo el error de mezclar indiscriminadamente todas las tipologías disponibles partiendo sobre todo de perros hindúes y nepaleses que eran los más fáciles de encontrar. A esto se debe el desconcierto del neófito que, teniendo en su mente las legendarias descripciones literarias del moloso del Tíbet, se enfrenta con la con la triste realidad de la mayor parte de los ejemplares de los criaderos occidentales. 
 
 
La realidad tibetana actual refleja una situación diversa, con la presencia contemporánea de sujetos morfológicamente heterogéneos que van desde una tipología ligera, casi de pastor-conductor, hasta ejemplos de mastín pesado. 
El término tibetano Do-khyi, traducible como “perro atado” o perro de atar” se refiere al perro de guarda en general. 
Sin querer caer excesivamente en el detalle, debemos distinguir al menos dos tipologías principales:

1) El tipo “de los pastores”, un perro más ligero, dotado de mayor movilidad, con rasgos molosoides menos marcados, criado para la custodia de tiendas de campaña y ganado. 
2) El tipo “de Monasterio”, más pesados, de rasgos más molosoides, criados en el pasado principalmente para la guardia de los monasterios y de los palacios de la nobleza, donde podrían ser alimentados de modo más sustancioso, favoreciendo el desarrollo de su potencial genético en masa corporal y altura. A este tipo en particular se cree hacían referencia los testimonios históricos más impresionantes. 
Históricamente, parece que eran muy difundidos y apreciados perros de este tipo en la región de Lhasa (Tsang), denominados como Tsang-khyi, un término empezado a usar recientemente entre los aficionados occidentales para definir al tipo “pesado”, si bien esto no es correcto desde el punto de vista filológico. 

Articulo extraido de xalcan portal canino.(Ferran Barrachina del afijo gossos de Sanadorlí y Stefano Brovetto, presidente del club italiano del mastino tibetano. )

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